La “Constitución” de Franco
El 15 de diciembre de 1966 los periódicos españoles aparecieron con un titular a toda página: “España votó ayer la nueva Constitución”, pero lo cierto esque el texto presentado por el Caudillo no era una Constitución, ni por su origen, ni por su presentación, ni por el modo de su aprobación. Era, para decirlo con la terminología del propio régimen, una nueva Ley Fundamental.
La “nueva Constitución” de Franco fue presentada a las Cortes el 22 de noviembre de 1966. Este Proyecto de la Ley modificaba aspectos de las Leyes Fundamentales, pretendía completar el proceso de institucionalización de su régimen e incluía reformas sobre el cuerpo legal del franquismo. Modificaciones que, sin embargo, no alteraban el poder del Jefe del Estado convirtiendo el Régimen de Franco en una dictadura constituyente.
En el Título II de la Ley Orgánica del Estado se establecía que el Jefe del Estado era el representante supremo de la Nación, otorgándole carácter vitalicio. Era la personificación de la soberanía nacional, y por tanto, no sujeto a ninguna estancia de control. Aun el ejercicio de representación de la soberanía nacional de las Cortes o la consulta de los españoles, vía referéndum, tenía un mero carácter consultivo.
Asimismo, Franco, el “Caudillo”, ejercía el poder supremo político en cuanto Jefe del único “partido” posible y existente, el Movimiento Nacional. En consecuencia quedaban plenamente sometidos los principales Órganos del Estado y la Administración al Jefe del Estado. Poseía tanto la facultad exclusiva de sancionar y promulgar las Leyes como de ejecutarlas y administrarlas. Es de destacar en ese ámbito la “prerrogativa de gracia”, esta reserva le competía para actuar sobre las sanciones judiciales mediante su voto particular. En definitiva, Franco estaba bajo el mando absoluto del Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.
Como continuación de su monolitismo ideológico, Franco no solo era jefe supremo sobre los poderes citados, también se atribuía el control sobre las Fuerzas Armadas. Era garante del orden público y de la continuidad del régimen en el interior, reprimiendo la oposición interna. De igual forma, quedaba subordinada al Jefe del Estado toda política exterior.
La Ley Orgánica del Estado de 1967 pretendió ser una pseudoconstitución, modificó algunas normas jurídicas anteriores e introdujo, entre otras, las siguientes novedades: separación de funciones entre el Jefe del Estado y Jefe del Gobierno, modificación de la Ley de Cortes de 1942, aumento de número de procuradores, reorganización del Consejo Nacional del Movimiento y modificación de algunos aspectos de la Ley de Sucesión.
El Régimen de Franco, mediante esta Ley, pretendió afrontar los cambios insurgentes, la modernización en España de cara a su posible ingreso en la CEE y adecuar la legislación española a los presupuestos del Concilio Vaticano II. Este régimen optó para su supervivencia una monarquía del Movimiento Nacional, continuadora de las instituciones surgidas en el franquismo.
El 13 de diciembre de 1966, esta Ley Orgánica fue aprobada en un Referéndum, siendo publicada en el Boletín Oficial del Estado el 10 de enero de 1967.
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